23 noviembre, 2012

LA NUEVA ESPAÑA 23-11-12 Firmas para un hombre ejemplar

 Ubaldo García, su mujer, Orfelina, y José de Arango, dirigente vecinal, en un homenaje al primero en Mallecina, en 2011. lne

Un grupo de amigos propone el nombramiento de Ubaldo García, dueño del restaurante ovetense La Paloma, como hijo predilecto de Salas

Salas, Sara ARIAS
Un reconocimiento a «una persona entrañable y un ejemplo para todos de lo que es hacerse a sí mismo». De esta forma explica Maximino Fernández Sendín la iniciativa de proponer a Ubaldo García, fundador del restaurante La Paloma de Oviedo, como hijo predilecto de Salas, lugar del que es oriundo.
Un grupo de amigos, conocedores de la trayectoria humana y laboral de Ubaldo García y de su amor por Salas, decidieron durante una comida movilizarse en busca de firmas para proponer al Ayuntamiento de Salas que le sea concedido este título a García. Ya han reunido más de 150 apoyos, porque «nadie se niega, estamos sorprendidos de lo popular y querido que es Ubaldo en Asturias», explica Fernández. También han recabado el respaldo de diferentes asociaciones y colectivos, como Hostelería de Asturias, de la que García fue fundador y primer presidente, en 1977, junto a los hermanos Cantón, de La Gruta, y los gerentes de otros afamados restaurantes como Marchica, Casa Fermín, La Mallorquina, El Café de Alfonso y el restaurante Lobato.
La próxima semana presentarán las firmas en el Ayuntamiento de Salas. Fernández, que encabeza a los impulsores de este reconocimiento, señala que cuentan con el apoyo «total» del equipo de gobierno salense, por lo que esperan que su iniciativa llegue a buen puerto y pronto puedan aplaudir a García en el Consistorio cuando sea nombrado hijo predilecto de Salas.
Fernández califica a García como «un ejemplo humano» y comenta cómo «hace alarde constantemente de su condición de salense», a lo que añade el hecho de haber «puesto a Salas en el mapa y engrandecido el prestigio de su lugar de origen». Otras de las razones que les han llevado a buscar firmas para respaldar la propuesta de nombramiento de hijo predilecto de Salas son «su ejemplo de tesón, trabajo, superación y acertada gestión, como lo demuestra, la permanencia, éxito y gran afluencia de clientes que diariamente acuden a La Paloma», destaca Fernández.
Los organizadores de esta distinción quieren que también sea un homenaje «a su dulce, tenaz, abnegada y fiel esposa, Orfelina, que lo ha acompañado en esta larga aventura de la vida, siendo el principal sostén del negocio y de la vida familiar, sin olvidar y recordando el aforismo: detrás de todo gran hombre, siempre hay una gran mujer», afirma Fernández.
Para los impulsores de este reconocimiento, «Ubaldo lo tiene bien merecido como culminación a toda una vida de trabajo y pienso que, además, serviría de ejemplo de una gestión acertada en un sector en constante evolución, como es la hostelería. Recomendamos a los alumnos que pasen por La Paloma para que vean, estudien y analicen los factores que intervienen en el éxito de este establecimiento después de casi 40 años».
Según Fernández, el homenajeado «está encantado, hablamos todos los días y está muy ilusionado con todo el apoyo que está recibiendo y que no esperaba». Aunque declara que García siempre le insiste en que su éxito profesional «no sería posible sin el equipo humano que forma La Paloma, alguno con más de cuarenta años en el negocio». Por lo que, para Ubaldo García, este título es también un merecido homenaje para ellos.
Actualmente, García tiene 81 años y está retirado. Explica Fernández que «divide su tiempo y su corazón» entre su pueblo natal, Mallecina, y Oviedo, «donde es fácil encontrarlo paseando por la Losa apoyándose en un artesano bastón, con el glamour de un artista, que lo es, de la vida, saludando».
Pese al retiro, cuentan de él que suele acudir a La Paloma, donde «pone orden si es necesario, mientras departe con unos y con otros, ya que tiene muchos clientes cautivos de años».
García comenzó a trabajar con sólo 14 años, en 1947, como aprendiz de camarero en la antigua Paloma, «allí conoció a Orfelina, que años más tarde se convertiría en su esposa», detalla Fernández. En 1957 se hizo cargo del bar de la Casa Sindical y, en 1976, tras comprar los derechos a los antiguos propietarios, abrió el actual La Paloma en la calle Independencia. Hoy La Paloma es un símbolo de Oviedo. Un emblemático establecimiento «de visita obligada y un punto de referencia para ovetenses y foráneos a la hora de tomar el aperitivo». Sus dos productos estrella son las gambas a la gabardina y el vermú solera «La Paloma».
García será nombrado hijo predilecto de Salas gracias a su humanidad y a su duro trabajo.
http://www.lne.es/occidente/2012/11/23/firmas-hombre-ejemplar/1330913.html