16 marzo, 2010

LA NUEVA ESPAÑA 16-03-10 Una suerte vivir en Salas, pero menos

Francisco Muñoz de Escalona (Salas)

Cuando cuento fuera de Asturias que vivo en una vieja casona del siglo XVI entre el Camino Primitivo de Santiago y un río truchero, el Nonaya, la gente me mira embelesada como diciendo qué suerte tienes, chico. Y yo prefiero no decirles que sí, que es verdad que tengo mucha suerte de vivir en un lugar privilegiado y me abstengo de especificar mis cuitas. Porque, además de que el río dejó hace años de ser truchero, tengo que cruzarlo por un vado porque no hay puente, porque un largo tramo del Camino de Santiago es parte del cauce del río y se inunda con frecuencia y porque según la Demarcación de Carreteras del Estado en Asturias, «la reposición del Camino cuenta con afirmado (sic) especial, poco acto para la circulación de vehículos» y, por ello, para dicha circulación «es necesario contar con autorización de la Consejería de Cultura». Lo cual dicho en cristiano significa que, según la peregrina postura de la Demarcación no puede haber circulación rodada por el mencionado camino sin permiso de Cultura a pesar de que, por estar al servicio de las fincas y de las viviendas existentes en sus márgenes, desde hace cientos de años pasan por él carros y automóviles y de que impedir su circulación porque también pasan peregrinos significaría lisa y llanamente impedir que cumpliera una de sus funciones más importantes y, además, no reconocer un derecho básico, el de accesibilidad rodada a las fincas y viviendas citadas.

Pero no queda aquí la singularidad de la postura de la Demarcación. El tramo del camino en el que está mi vivienda habitual se encuentra entre el pk. 540 de la CN-634 (donde está el acceso a Casazorrina) y el pk. 1+540, algo más adelante, en la variante de Salas de la citada carretera. En el primer punto está permitido el giro a la izquierda, pero la Demarcación se opone a permitirlo en el segundo, a pesar de que en éste existe más visibilidad que en el anterior y de que accediendo a mi residencia por él evitaría el vado del río y las frecuentes inundaciones que lo inutilizan y lo dejan sin firme varias veces al año.

A lo dicho debo añadir que gracias a la denuncia de los vecinos se pudo evitar que la construcción de la A-63 de Oviedo a La Espina cortara el Camino de Santiago lo mismo que lo cortó la construcción de la variante en los años noventa, debido a lo cual hay que cruzarla a nivel afrontando graves problemas de seguridad. Por esta razón, después de haberse levantado el talud de siete metros de altura para la autovía hubo que quitar los áridos para construir un paso inferior de hormigón de dimensiones colosales y de coste desaforado que no se justificaría si su uso quedara restringido exclusivamente para peatones, sean o no peregrinos.

Las zonas rurales de despueblan de un modo imparable en España y en Asturias, como es sabido. Las cuatro administraciones, la local, la regional, la nacional y las europeas, se llenan la boca diciendo que hay que frenar el éxodo rural aplicando las medidas necesarias, pero por lo que se ve tales promesas son pura retórica ya que a la hora de la verdad parece que rivalizan en endurecer las condiciones de vida de quienes aún no han abandonado el campo. ¿Será para que se decidan de una vez a abandonarlo?

http://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/3247/suerte-vivir-salas-pero-menos.html