06 agosto, 2010

LA NUEVA ESPAÑA 06-08-10 Una autovía que camina a la deriva

Los trabajos en los pilares del viaducto que unirá Doriga con Cornellana están detenidos desde hace semanas, denuncian los vecinos

«Voy a cumplir 79 años y no creo que la vea terminada, está todo paralizado, no hay dinero y los obreros se van», afirma Isolino Francos







Un vigilante muy constante. Isolino Francos, que visita a diario las obras, muestra el retraso del tramo Salas-La Espina, a la altura de Porciles.
Un vigilante muy constante. Isolino Francos, que visita a diario las obras, muestra el retraso del tramo Salas-La Espina, a la altura de Porciles. lorena valdés

La Espina (Salas), Lorena VALDÉS
Tres años tardó la Autovía del Suroccidente, entre Oviedo y La Espina, en vencer la frontera de Grado. Tras la inauguración el pasado 7 de julio del tramo que une la capital del concejo moscón con Doriga (Salas) en poco más de tres minutos, una sombra de pesimismo se cierne sobre la apertura de los tres tramos restantes. A la decisión del Ministerio de Fomento de anular el contrato para la construcción de la segunda calzada entre Salas y La Espina (la primera debería entrar en funcionamiento a finales de año), se suma el enlentecimiento o la paralización de las obras en los otros dos tramos, Doriga-Cornellana y Cornellana-Salas, además sin fechas de apertura.
La falta de operarios y de maquinaria en las obras de ejecución de esta infraestructura, vital para el desarrollo del suroccidente asturiano, desespera a unos vecinos que cada vez ven más lejano el ansiado acercamiento al centro. Los mayores temen morirse sin haber dicho adiós a la N-634, la carretera de toda la vida.
«Voy a cumplir 79 años y no creo que vea esta autovía terminada, está todo muy paralizado. No hay dinero. De aquí todavía marcharon trabajadores la semana pasada». Isolino Francos visita a diario, en busca de algún avance, las obras del tramo Salas-La Espina, a la altura de Porciles, uno de los puntos más problemáticos del trazado a causa de los argayos. Los continuos desprendimientos de tierra de la ladera contigua a la vía exigieron un modificado a finales de 2009 y provocaron un nuevo retraso en este tramo de 12 kilómetros cuya apertura estaba prevista en principio para diciembre de 2008. Posteriormente se dieron dos plazos, la primavera de 2009 y finales de ese mismo año, y, a la postre, Fomento la ha demorado a las últimas fechas de 2010.
A falta de cuatro meses para que expire ese plazo, en Porciles los trabajos se centran en apuntalar la ladera y en introducir escolleras para evitar nuevos desprendimientos. «De un lado ya lo han conseguido, pero ahora les queda el otro. ¡A ver si aguanta o si se viene otra vez abajo! El terreno es muy malo. Además, hace unos días marcharon trabajadores, así que ya veremos», señala Francos.
En el pueblo de al lado, Bodenaya, donde se ubica uno de los enlaces al tramo, Ceferino Oso no se explica lo ocurrido con la segunda calzada. «Es como si hubieran tirado el dinero, todo lo que ya hay construido, viaductos incluso, ¡va a quedar ahí!. Cuando me lo dijeron pensé que era una broma. ¡A mi me parece que esto no puede ser así!», explica Oso, quien todavía está pendiente que le abonen dinero de la expropiación de dos fincas. «Nos las quitaron para nada», sentencia. «¡A mi que me maten si lo entiendo. Desastre como este no se vio nunca!», refrenda otro vecino, a quien le expropiaron ocho fincas.
Si en Porciles y en Bodenaya se toman casi a risa que la primera calzada del tramo entre Salas-La Espina vaya a cumplir el calendario oficial y a inaugurarse antes de que termine 2010, los vecinos de Villazón, entre Cornellana y Salas, también miran con recelo un proyecto por el que llevan años suspirando. «¿Quién sabe cuando lo terminarán?», se pregunta Aurorina López. Las obras de este este tramo, de 6 kilómetros, se pusieron en marcha en marzo de 2007 y la fecha prevista por Fomento para la inauguración de este trayecto apuntaba al cuarto trimestre de este año. «En los puentes trabajan algo, pero, en el resto, nada», comenta la mujer, con resignación.
Precisamente, al lado del puente que sobrevuela la carretera local que sube a Figares vive Mariano Ruiz. «Aquí sí es verdad que trabajan incluso hasta por la noche, pero, ¿qué más da? Desde que vino Pepiño Blanco y cortó el bacalao nos queda obra para mucho tiempo, no hay un duro», afirma rotundo el salense.
En el resto del trayecto hasta Cornellana, los pilares a medio terminar de puentes como el de Espinedo son el mejor ejemplo del retraso de una autovía que no logra abrirse camino. «¡Vamos a tener que empujarla!», bromea un vecino.
Muy cerca del enlace del tramo Doriga-Grado, entre las localidades de Casas del Puente y Marcel, los operarios de la empresa Acciona, encargada de ejecutar la obra, abandonaron hace dos semanas la obra en los pilares del viaducto sobre el río Narcea que comunicará Doriga con Cornellana, según los vecinos. Este tramo, de 2,3 kilómetros, es el más retrasado y le cuesta coger altura. Estaba previsto que se abriese al tráfico en el primer trimestre de 2011. Las obras fueron adjudicadas ya en enero de 2007.
«Ya marcharon los trabajadores y ahora dicen que van a desmontar las grúas. Lo único que puede salvarnos es que el año que viene hay elecciones y los políticos quizá se den prisa por inaugurarla para colgarse las medallitas, pero, aún así, está todo muy retrasado. Pasan los días y todo sigue igual», sentencia Toni López, en Cornellana. Este tramo de la infraestructura y el de Cornellana-Salas fueron adjudicados, en su día, sin plazo de ejecución, algo bastante inusual.
La apertura al tráfico de la autovía en los tres tramos que están en obras permitirá recorrer el trayecto entre Oviedo y La Espina en poco más de 25 minutos. A los vecinos de Salas, de momento y a pesar del compromiso de Fomento de tener lista la infraestructura en 2011, les cuesta vislumbrar una nueva luz de esperanza, más allá de Doriga, en un proyecto marcado por los retrasos y los contratiempos que ha terminado con su paciencia.

http://www.lne.es/occidente/2010/08/06/autovia-camina-deriva/951743.html