08 junio, 2006

LA NUEVA ESPAÑA 08-06-06 Sobre la energía eólica y los ecologistas. Réplica a José de Arango

José de Arango publica en LA NUEVA ESPAÑA un artículo titulado «Energía eólica y economía municipal» en el que realiza ciertas afirmaciones sobre los ecologistas que, como portavoz de Los Verdes de Asturias en Oviedo, me veo en la necesidad de puntualizar.
Según el autor, los ecologistas nos oponemos de forma generalizada a la energía eólica, hasta el punto de que la resistencia a la instalación de molinos de viento depende de la fuerza que los ecologistas tengamos en la comarca. Y dice también que tenemos un planteamiento virulento opuesto a cualquier proyecto que signifique progreso.
Me permito informarle de que los planteamientos de política energética de Los Verdes, y de cualquier organización ecologista mínimamente seria, se centran en el desarrollo de las energías llamadas verdes o sostenibles, como alternativas a las tradicionales, que serían las procedentes de combustibles fósiles, la nuclear e incluso a la derivada de embalses de nueva creación. Se pretende con ello frenar el proceso de cambio climático, reducir la contaminación atmosférica, eliminar riesgos para la salud de las personas y demás seres vivos. Entre las energías sostenibles, una de las más relevantes es precisamente la eólica, a la que usted dice que nos oponemos. Para comprobar que no es así, no tiene más que hacer una incursión en los sitios de internet de Los Verdes (www.losverdes.es) y de sus organizaciones territoriales (encontrará enlaces en la anterior); de Greenpeace (www.greenpeace.org); Ecologistas en acción (www.ecologistasenacccion.org), etcétera. Por cierto, Greenpeace ha encargado recientemente un informe sobre las perspectivas de implantación de estas fuentes de energía en el año 2050, que ha desarrollado el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la Universidad Pontificia de Comillas, y se ha llegado a la conclusión de que con el estado actual de la tecnología, en el año 2050 se podría cubrir 10 veces las necesidades totales de energía (incluida la del transporte) sólo con energía sostenible. Puede encontrar el informe en el sitio de internet antes indicado.
Somos conscientes de que la energía eólica plantea graves inconvenientes, como el impacto visual, el ruido, la afección a las aves. Pero, por una parte, consideramos que sus ventajas, centradas en que no producen polución, compensan sobradamente sus problemas. Por otra parte, el impacto visual, con ser grave, no es mayor que el de la una central térmica o una planta nuclear, que además tienen otros impactos mucho mayores en el entorno (polución, riesgos...) y además externalizados, es decir, que no se computan en la cuenta de resultados de la empresa. En cuanto al ruido, según avanza su diseño va siendo menor; en todo caso, deben instalarse a suficiente distancia de lugares habitados. Y por lo que respecta a la afectación a las aves, han de situarse en zonas que no afecten a colonias importantes.
En cuanto a que tengamos planteamientos virulentos, me sorprende esa afirmación, cuando el movimiento ecologista es fundamentalmente pacifista, por lo que rechaza toda actitud violenta.
Y con sólo leer lo anterior, creo que ya se deduce que no nos oponemos a todo proyecto de progreso, sino todo lo contrario: justamente lo que queremos es el progreso, en términos reales, no en proyectos que se agotan en sí mismos. Defendemos múltiples iniciativas que permitirán que el progreso se disfrute no sólo por nuestra generación, sino también por las próximas. Un proyecto que genera mucha riqueza durante unos pocos años (por ejemplo, los que dura la construcción de una nueva central térmica que utilice combustibles fósiles, pero que luego no genera más riqueza en la región porque los beneficios van al lugar donde tenga su sede la compañía eléctrica, y aquí sólo queda la contaminación y 30 o 40 puestos de trabajo) sí genera nuestro rechazo. Pero los de energías sostenibles no, porque no producen externalidades como la contaminación y el cambio climático, no ponen en riesgo el futuro de nuestros hijos, generan más riqueza en el entorno y crean más puestos de trabajo.
Por lo demás, la tesis de su artículo es coincidente con la postura de Los Verdes. Ya ve que no somos trogloditas virulentos, como afirman algunos desinformados o quienes tienen interés en desprestigiarnos, sino ciudadanos concienciados, preocupados por nuestro futuro y el de nuestros hijos, por que la sociedad en que vivimos funcione según unos criterios racionales y tenga un lugar para todos.
José Antonio Ballesteros Garrido, miembro de la mesa federal de Los Verdes de Asturias Oviedo
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José Antonio Ballesteros Garrido expresa en este texto unas acertadísimas puntualizaciones acerca de lo que representa la actitud ecologista, no solo de asociaciones cuyo único fin es el de exigir que se apliquen seriamente los conocimientos científicos avalados por los estudios ecológicos, sino también de otras, como es el caso de Amisalas, que, con unos objetivos más amplios en cuanto a variedad de asuntos se refiere (culturales, arqueológicos, artísticos, medioambientales, etc. relativos al concejo de Salas), tiene muy presente que en su ámbito geográfico se respeten, asimismo, dichos conocimientos, teniendo siempre en cuenta la vertiente científica de la Ecología, y sin olvidarnos que en nuestra asociación no hay un criterio único en cuanto a que todos sus miembros han de atenerse a norma de consideración medioambiental, o de otro tipo, alguna, ya que el principio de democracia interna es el más valorado por todos nosotros.
Lamentamos, por otra parte, que el buen columnista que es nuestro paisano José de Arango haya caído en el error al que hace mención el texto anterior. Esperamos que de su buen hacer y conocer evite caer en las equivocaciones que otros, con menos bagaje cultural e intelectual, suelen manifestar de manera machacona, cuando no malintencionada.