21 octubre, 2006

LA NUEVA ESPAÑA 21-10-06 En memoria de Jaime Menéndez «El Chato»


Nietos del periodista salense inauguraron una muestra sobre su vida y su obra

Los nietos de El Chato, Juan Manuel (izquierda) y Jaime Menéndez, durante la inauguración de la exposición.

Salas, V. DÍAZ PEÑAS
Dar a conocer quién fue realmente el insigne periodista y escritor salense conocido como El Chato es el objeto de la exposición sobre Jaime Menéndez, natural de Cornellana (Salas), que ayer fue inaugurada en Salas por dos de sus nietos, Juan Manuel y Jaime, quienes redescubrieron a sus paisanos la vida y obra de El Chato. Un hombre que tiene, entre otros méritos, el privilegio de haber sido el primer español que trabajó como redactor en la prestigiosa publicación periodística norteamericana «The New York Times».
La exposición, que permanecerá hasta el próximo día 26 en el salón de actos de La Veiga, en la capital salense, muestra artículos de este periodista que «para muchos aún es desconocido», tal como apuntaba su nieto, Juan Manuel Menéndez. «Y qué mejor manera de comenzar a dar a conocer el importante papel que desempeñó Jaime Menéndez que hacerlo en su propia casa», señalaba. Porque la intención es hacer rotar esta exposición por el territorio español y, a ser posible, crear un museo en Salas sobre su figura.
El Chato, como era conocido por muchos debido a un curioso suceso acaecido en el concejo, nació en Cornellana en 1901. Emigró a La Habana, donde comenzó a estudiar periodismo por la noche mientras por el día trabajaba. Además, de manera autodidacta, aprendió otras lenguas que le permitirían dar el salto a Nueva York.
En 1925 comenzó a trabajar en «The New York Times», hasta 1932, cuando, siendo redactor de política internacional, volvió a España. Trabajó en medios de la época de la II República tan importantes como «El Leviatán» y «Diario El Sol», y luchó contra el bando nacional no sólo con las armas, sino, principalmente, con el poder de su pluma. Fue encarcelado durante cinco años por el régimen franquista, se exilió a Tánger y volvió a Madrid en 1957. Murió en 1969. Ayer sus vecinos le pudieron conocer un poco mejor y rendirle un sencillo pero sincero homenaje.