10 mayo, 2007

LA VOZ DE ASTURIAS 10-05-07 La segunda calzada entre Llera y Grado estará lista este año



VISITA DEL DELEGADO DE GOBIERNO A LAS OBRAS DE LA AUTOVIA OVIEDO-LA ESPINA.

La variante moscona acabará "uno o dos meses antes de lo previsto".
Obras en la variante de Grado, ayer.Foto:ALEXIA E. MARTIN

ALEXIA E. MARTIN
La segunda calzada del tramo Llera-Grado, de la autovía Oviedo-La Espina, estará finalizada este otoño, según anunció ayer el delegado de Gobierno, Antonio Trevín, durante una visita a las obras de la variante de la villa moscona y del tramo hasta Doriga en compañía de varios alcaldes del Bajo Nalón y del suroccidente asturiano. El delegado de Gobierno prefirió no concretar la fecha pero adelantó que esta calzada estará operativa "en otoño". Trevín también avanzó que el fin del tramo de Grado este a Grado oeste, que forma la variante de la capital moscona, "se adelantará en uno o dos meses" a lo estipulado en el contrato de la obra, que fija el plazo vigente en marzo del 2008.
El delegado de Gobierno destacó, además, que "a mayo del 2007 todos los tramos están adjudicados a excepción de la segunda calzada de Salas a La Espina", que se licitó hace semanas. No obstante, reiteró que la infraestructura "estará concluida en su totalidad en el 2009" y pidió al Partido Popular "que abandone la estrategia de apóstoles de la catástrofe que ejerce desde hace años al manifestar que la autovía no estará finalizada hasta el año 2012".
En este sentido, Antonio Trevín recalcó que Oviedo-La Espina "es una realidad por el PSOE" ya que el Partido Popular "sólo contemplaba la doble calzada hasta Grado y fue la actual ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, quien la impulsó hasta La Espina" cuando José Luis Rodríguez Zapatero llegó al Gobierno en el 2004. "Esta obra comenzó su andadura en la época del PP, financiada exclusivamente con fondos mineros, y es el actual equipo ministerial quien asegura la financiación para la obra como autovía completa", indicó.
MAS KILOMETROS QUE EL PP
El delegado de Gobierno destacó, asimismo, que en esta legislatura el gobierno socialista "habrá adjudicado un 47% más para Oviedo-La Espina que el PP en sus ocho años". Y señaló que el PSOE lleva para esta infraestructura "un promedio en adjudicaciones de 5,9 kilómetros anuales y 48,73 millones de euros" mientras que el Partido Popular adjudicó "un promedio de 3,9 kilómetros por año por 21,80 millones de euros" durante el anterior mandato.
El PSOE, según Antonio Trevín, también inauguró trayectos más amplios que el PP. El equipo de José Luis Rodríguez Zapatero "lleva un promedio en inauguraciones de 19,29 millones de euros y 2,7 kilómetros anuales". En cambio, los populares pusieron en servicio a lo largo de sus cuatro años de gobierno "una media de 1,8 kilómetros de autovía al año por 9,51 millones de euros".
La autovía enlazará en Doriga con la red autonómica
Trevín destacó ayer el esfuerzo de los ayuntamientos por conseguir que el trazado contase en Doriga con un enlace para el eje autonómico del Narcea, que el proyecto no contemplaba. Y subrayó que el actual equipo ministerial tramitó una nueva información pública a finales del 2004 para esta conexión de la autovía con la red de carreteras del Principado, en concreto con la As-15.

LA NUEVA ESPAÑA 10-05-07 Programa, programa, programa



LUIS ARIAS ARGÜELLES-MERES
El panorama que se puede contemplar en la presente jornada desde el alto de la Cabruñana es espectacular. Sin nubes viajeras en el cielo. Sin niebla que sube a bocanadas desde el fondo de los valles. El verde tiene una fuerza lujuriosa. A lo lejos, en algunas cumbres, parques eólicos, cuya contemplación produce placeres cuasi orgiásticos en algún vate de nuestro más acá entusiasta del progreso.
Pronto, muy pronto, estos parajes estarán muy próximos al centro de todas las Asturias. Resulta curioso recordar que, según consta en las hemerotecas, hubo quien consideró innecesaria la autovía entre Oviedo y La Espina. ¡Ay, la memoria, esa "ciega abeja de amargura", según el poeta!
De la fertilidad de estas vegas nadie duda. Del encanto de estos parajes, dieron cuenta muchos ilustres visitantes, Jovellanos, entre ellos. Siendo así, uno se pregunta, sin ánimo de incurrir en el viejo costismo regeneracionista, por qué las autoridades competentes no intentan arbitrar una serie de medidas para que la explotación de estos campos obtenga el rendimiento que potencialmente está en condiciones de dar. Acostumbrados estamos a que en la política general se hable poco del campo. Pero ya es el colmo que tampoco parezca existir para los políticos locales.
Más allá del viejo sueño de un «Bienvenido Mister Marshall» en forma de gran industria que venga a instalarse por aquí, quimera que viene a recordar aquel ácido verso de Ángel González («Te llaman porvenir porque no vienes nunca»), sería de exigir que en los programas de los candidatos que concurren a las alcaldías de estos parajes figurase algo acerca de las políticas agrarias. ¿O se da por hecho ya que estas vegas no deben ser explotadas? Si es así, téngase al menos el valor de declararlo.
El actual alcalde de Salas, que esperará revalidar su mayoría absoluta, en la llamada «memoria de gestión» que depositó en nuestros buzones, habla de las potencialidades de futuro de este municipio, al tiempo que, con su prosa plateresca, nos demuestra a todos que, entre sus saberes, no se encuentra ciertamente el conocimiento sobre Filosofía del Derecho, ni tampoco acerca de Derecho Constitucional. Pero no nos aclara si ve alguna potencialidad en los feraces campos de estas comarcas.
Por su parte, el actual primer edil de Belmonte de Miranda, además de declararse librepensador, cosa que no sólo me debió sorprender a mí, se refiere al futuro minero. A este respecto, hay algo que me vengo preguntando desde hace meses. Y es si la multinacional minera que abandonó sus instalaciones en Belmonte y en Salas cumplió las condiciones del convenio que hizo con la Administración acerca de la restauración del entorno donde se ubicó una vez que terminase sus explotaciones. ¿Alguna autoridad política podría informarnos sobre el particular?
Se habla de polígonos industriales. Convendría saber a qué tipo de empresas se refieren y, sobre todo, informarnos acerca de los puestos de trabajo que se dirimen. Se habla, y también se escribe, con prosa plateresca, del salmón, es decir, del río Narcea. ¿Piensa acometerse pronto el saneamiento en los pueblos ribereños? Esto último no me cansaré de preguntarlo.
Alguien escribió que lo más confuso de todo era el crepúsculo de un ciclo histórico, puesto que podríamos estar hablando tanto del fin de un período, pero también de la aurora de algo que está emergiendo. Seguro que todos nos decantamos por esto último.
Y esa aurora, perdón por la perogrullada, tiene que partir de lo mejor que tenemos. Es un lujo pasear a orillas del Narcea y poder seguir disfrutando -todavía- de la vida que hay en este río, de truchas que se ceban, de salmones que suben, de aguas casi garcilasianas. El futuro de estas comarcas pasa en parte muy importante por la garantía de seguir contando con este tesoro natural y paisajístico que es el río Narcea.
El futuro de estas comarcas pasa también por las excelencias de los productos que aquí se cultivan. Déjenme, por una vez, ser, consciente y voluntariamente, pueblerino. Pongo por ejemplo las fabas de Lanio. ¿Hay políticas para favorecer éste y otros cultivos?
¿De qué habla el señor Areces cuando se refiere a la ruralidad, tal y como hizo recientemente en Pravia?
Miren, hay unas comarcas en Asturias, las del bajo Narcea, que en muy poco tiempo estarán a un paso del centro neurálgico de esta tierra. Por ellas pasa un río que aún tiene vida bajo sus aguas. Sus vegas son muy productivas. Su paisaje se conserva aún en condiciones más que aceptables.
Aún así, necesita ayuda para que el descenso demográfico no siga incrementándose. La mejora en las comunicaciones es un factor de primer orden, pero no el único. Y, más allá de las palabras que nada dicen, oriéntese y ayúdese a los pocos que quedan que puedan estar interesados en cultivar sus tierras; favorézcase la creación de empresas que, por pequeñas que sean, nunca estarán de más.
Y, sobre todo, presérvese el mejor tesoro que tenemos. Se llama río Narcea. Se apellida valles y vegas. Y, en su pedigrí, está la reserva de un paisaje que no debe ser destrozado.
El Narcea todavía no es el Nora.