05 marzo, 2007

EL COMERCIO 05-03-07 La restauración del monasterio de Salas se pospone por incumplir la normativa

El Ministerio de Vivienda, que acometerá las obras, pide al Ayuntamiento que adapte el plan de remodelación al nuevo Real Decreto de Edificación

DANIEL FERNÁNDEZ/SALAS
El inicio de la segunda fase de rehabilitación del monasterio de San Salvador, en Cornellana, acumula un nuevo retraso. El Ayuntamiento de Salas se ve obligado a rehacer el proyecto para adaptarlo al nuevo Real Decreto sobre edificaciones. Así se lo ha comunicado el Ministerio de Vivienda, que será el que acometa las obras, al Consistorio que preside el socialista José Manuel Menéndez. El primer edil anunció que en dos semanas «estarán hechas las modificaciones» para presentarlas de nuevo a Vivienda con el fin de que «este mismo año» se liciten las obras.
La rehabilitación del cenobio de Cornellana está incluida en el Plan Nacional de Monasterios de 1997. Dos años después, el Ministerio de Fomento -que financiaría la obra con cargo al 1% cultural-, el Principado, el Ayuntamiento y la Iglesia firmaron un convenio para el desarrollo de las obras, que incluían, además de la reforma del complejo, la construcción de un hotel de lujo. Estos trabajos estaban presupuestados en unos mil millones de pesetas (6 millones de euros).
Sin embargo, cuando Francisco Álvarez-Cascos se hizo cargo de esta cartera -en el año 2000- aquel convenio se paralizó, aunque el Principado continuó con lo acordado, que era la rehabilitación del ala derecha del monasterio a través de una escuela taller. Con el cambio de Gobierno de hace tres años, el proyecto se desbloqueó. Se decidió que la obra no fuese financiada con cargo al 1% cultural, sino que fuera asumida por el Ministerio de Vivienda. Para ello, se firmará un nuevo convenio con el Ejecutivo regional.
Aislamientos térmicos
Sin embargo, el proyecto aún no ha sido desbloqueado de forma definitiva. Ahora, una traba legal retrasa el inicio de las obras. El motivo, la entrada en vigor de un Real Decreto que regula las edificaciones. Según Salustiano Crespo, arquitecto municipal y autor del plan director del proyecto de restauración del cenobio salense, estos cambios «no son muy significativos». Se centran, principalmente, en los aislamientos térmicos que se utilizarán y en la redistribución de los tabiques interiores.
Estos cambios incluyen, también, una actualización de los costes, ya que el proyecto se elaboró hace ahora ocho años. Pese a las modificaciones, el equipo de gobierno de Salas espera que el comienzo de las obras no acumule un retraso «muy significativo» por este contratiempo, por lo que prevé que este mismo año se liciten.
Los trabajos pendientes de ejecución corresponden a la actuación más ambiciosa del plan de rehabilitación del monasterio de Cornellana. Pero hasta el momento, se han realizado varias con cargo a los presupuestos del Ejecutivo autonómico no menos importantes.
Por ejemplo, el saneamiento del entorno, que ha solucionado por completo los problemas de inundaciones que sufría el cenobio de Cornellana. También se llevó a cabo el proyecto arqueológico y la restauración del ala derecha, que dio como resultado la creación del albergue. Estas últimas obras fueron realizadas por los alumnos de una escuela taller, una actividad formativa que «ha sido todo un éxito», como aseguró el alcalde de Salas.
«El 90% de los alumnos que participaron en ella se encuentran trabajando», añade José Manuel Menéndez. Ahora está pendiente la recuperación del claustro, el ala principal (donde se ubicará un hotel de lujo) y la restauración de la iglesia. Se actuará, principalmente, en su cubierta.

LA NUEVA ESPAÑA 05-03-07 Osoro ensalza la figura del misionero mártir José Manuel Díaz Rubio

El arzobispo de Oviedo resaltó «la entrega a Dios y los demás» del sacerdote salense.
Salas culminó una semana de actos en memoria del misionero mártir José Manuel Díaz Rubio con la celebración eucarística oficiada por el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, en la iglesia parroquial de Malleza. Osoro resaltó la tenacidad del sacerdote salense, su trabajo y «su entrega a Dios y a los demás», dijo.


El Arzobispo, ayer, durante el homenaje al sacerdote José Manuel Díaz. e. pelàez

Malleza (Salas), E. PELÁEZ
El arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, ensalzó ayer en Malleza (Salas) la figura del misionero José Manuel Díaz Rubio. En la celebración eucarística que ofició en la iglesia parroquial de la localidad salense definió al sacerdote mártir, que falleció treinta años atrás, como «un hombre tenaz, trabajador, cumplidor del deber, entregado a Dios y a los demás, valiente, sensible, abierto, claro y sincero».
La figura del sacerdote José Manuel Díaz Rubio, nacido en La Arquera, y su entrega a la causa del Evangelio hasta el martirio en la antigua Rodesia (actual Zimbabue) fue el eje central de las actividades celebradas en el concejo salense durante toda la semana. Unos actos que clausuró ayer el arzobispo de Oviedo con la misa en el templo de Malleza, que reunió a familiares, amigos y vecinos del sacerdote de La Arquera.
Osoro hizo hincapié en la labor desarrollada por Díaz Rubio en la antigua Rodesia, «en su entusiasmo especial por crear escuelas», pero también en su trabajo sanitario en los hospitales y en la formación de nuevos sacerdotes. «Tenía un interés especial por la educación y por la formación», dijo el arzobispo de Oviedo. «Nos reúne en Malleza el recuerdo y memoria de un hombre de fe», aseguró Osoro, que repasó la vida del misionero salense. José Manuel Díaz Rubio nació el 15 de octubre de 1919. Cuando tenía 21 años, al comenzar el curso 1940-41, ingresó en el Seminario Diocesano de Valdediós y al año siguiente solicitó su entrada en el Seminario de Misiones de Burgos, al que se incorporaba poco después. En el año 1943 José Manuel Díaz Rubio entró en el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME), hasta que en 1949 parte junto a otros cuatro compañeros hacia la antigua Rodesia, la actual Zimbabue. Allí el sacerdote Manuel Díaz Rubio se integró en el trabajo pastoral de varias parroquias de Wamkie, donde permaneció desde 1949 hasta 1957. En los años siguientes recorrió diversas zonas y parroquias del país. La vida del misionero salense está recogida en «Vivir y morir por el pueblo. Manuel Díaz Rubio, mártir asturiano en Rodesia», libro escrito por Agustín Moreno Muguruza y promovido por la Delegación Diocesana de Misiones de Asturias.
Una biografía en la que Gabino Díaz Merchán, arzobispo emérito de Oviedo, se refiere a Díaz Rubio como a un «misionero ejemplar» y recuerda que dos años antes de su muerte, a manos de un grupo guerrillero en Rodesia, celebró sus bodas de plata sacerdotales en la colegiata de Pravia.

La exposición gráfica de la vida de Díaz Rubio se trasladó a la iglesia de Malleza
La iglesia parroquial de Salas acogió los últimos días una exposición gráfica centrada en la vida del misionero. Una muestra que estaba integrada por seis murales y que ayer se podía contemplar en el templo de Malleza, con motivo de la celebración eucarística. Fue una de las actividades organizadas en el marco de la semana misionera, que incluyó una conferencia del profesor José Santos el pasado miércoles, en el salón de actos del centro municipal de La Veiga. Las actividades, que fueron organizadas por la Delegación de Misiones, llegaron a centros educativos y sociales de las diferentes parroquias del municipio salense durante la pasada semana