Espíritu de contradicción

Salas, Mario D. BRAÑA
«El primer impulso fue de carácter político», dice sin rodeos José Manuel Menéndez, alcalde de Salas, cuando reflexiona sobre sus inclinaciones futbolísticas por el Barcelona. A principios de los años sesenta, cuando cualquier persona de orden era del Real Madrid, un adolescente de Salas decidió llevar la contraria. Lo que empezó siendo un acto de rebeldía se ha convertido en una de sus grandes pasiones, hasta el punto de que su nombre figura entre los socios del club azulgrana.
José Manuel Menéndez creció en un ambiente familiar escasamente futbolístico. Hubo otros factores que le llevaron a la fe azulgrana: «En mi casa había raíces socialistas, mi padre sufrió persecución en la dictadura. Y en aquellos momentos, en los sesenta, el Madrid era la embajada del régimen. El Barcelona era uno de los pocos símbolos de oposición. Y aún ahora, que es muy fácil ser del Barça, yo destaco su concepto social, como escuela de convivencia».
Antes de entrar en profundidades, José Manuel disfrutó con el fútbol como cualquier chaval: «Como la mayoría de los críos jugaba al fútbol y ya ponía una camiseta del Barcelona». Desde un pueblín asturiano, poco más podía hacer en aquella época que coleccionar los cromos de sus ídolos y escuchar los carruseles radiofónicos. «La época buena de Kubala casi no me tocó. Me acuerdo más de aquel equipo con Sadurní, Pereda, Fusté, Ramallets o Gensana».
Más adelante, mediados los setenta, Menéndez se reafirmó en su fe azulgrana: «En un visita a Barcelona tuve la oportunidad de conocer personalmente a Cruyff. Y a partir de entonces los iba a ver siempre que venían a Asturias». Hace tres años, aprovechando la ampliación de la masa social decidida por Joan Laporta, el alcalde de Salas se implicó aún más con sus colores: «Me hice abonado, con el número 93.311».
Gracias a esa condición, José Manuel Menéndez tiene derecho a ver dos o tres partidos en el Camp Nou. Guarda buenos recuerdos, pero sobre todo de los numerosos desplazamientos que junto a un grupo de amigos han convertido en tradición: «Nunca he visto perder al Barcelona fuera de casa. Y llevo muchos años siguiéndolo. Hemos formado un grupo, que pagamos 60 euros al mes para hacer un viaje cada temporada. Lo elegimos de tal forma que vamos conociendo España. Salimos un viernes a mediodía, en avión, y volvemos el lunes por la tarde».
Ahora que la tecnología lo permite, José Manuel Menéndez procura no perderse ni un partido: «Los procuro ver a través de Canal Barça. Tiene que pasar algo grave para que me pierda un partido en directo. Me suelen fastidiar en campañas electorales».
Volviendo a la vena partidista, Menéndez reconoce que se alegra de los males del enemigo: «Deportivamente hablando, soy antimadridista. Me satisfacen tanto los triunfos del Barça como las derrotas del Madrid». Y se encarga de fustigar a sus compañeros del PSOE: «Siempre les reprocho que apoyen a un club que representó al poder establecido. Yo estoy orgulloso de formar parte de la gran familia barcelonista, tanto por su filosofía, futbolística, como social y, hasta hace poco, política», en referencia al Estatuto.
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El alcalde de Salas hace unas manifestaciones político-deportivas sorprendentes. Dice ser del Barça por antifranquismo y parece que eso de ser del Barça fue su aportación a la lucha contra la dictadura.
Evidentemente, esto son delirios. Si todos los del Barça hubieran sido antifranquistas, Franco lo hubiera pasado mal. O sea que cada vez que el futuro alcalde gritaba “gooool” tras uno de Pereda o compraba un cromo de Luisito Suárez, era como si estuviera haciendo un acto de resistencia político.
Y respecto a que ser del Madrid era como ser del régimen, le recordamos que hay muchos madridistas en el PSOE a los que él les reprocha no ser buenos socialistas. Le van a reñir...
Ya no sabemos si estamos hablando en serio o en broma...

