11 abril, 2008

EL COMERCIO 11-04-08 Kinbauri reabrirá las minas de oro de Belmonte y Salas en 2010

La compañía, que acomete la segunda fase del plan de sondeos para elaborar el estudio de viabilidad, estima que el yacimiento guarda 55 toneladas de mineral
SONDEOS. Labores de prospección en el interior de la galería de la mina de El Valle-Boinás. / D. F.

DANIEL FERNÁNDEZ
Las minas de oro de El Valle-Boinás (Belmonte) y Carlés (Salas) serán reabiertas en 2010. Así lo anunció ayer Jean Bailly, vicepresidente de Kinbauri -empresa que en 2007 adquirió estos yacimientos a Río Narcea Gold Mines- y director de operaciones de la compañía, de capital norteamericano. Cuando las minas retomen su actividad, doscientas personas (150 en la plantilla de Kinbauri) estarán trabajando en los yacimientos auríferos asturianos.
La empresa se encuentra en la segunda fase de trabajos de sondeos. Unas prospecciones que servirán para elaborar el plan de viabilidad del proyecto. Esta fase, que concluirá en junio, incluye 23.000 metros de sondeos.
En setiembre pasado finalizó la primera fase, que permitió abrir 'agujeros' de sondeos que, en total, sumaron 6.400 metros y ampliaron en 450 metros las galerías.
Los resultados de estos estudios permiten a Kinbauri afrontar «con optimismo» el futuro. Jean Bailly explicó que los sondeos han determinado que los recursos de los yacimientos de El Valle-Boinás y Carlés ascienden a 9,5 millones de toneladas de materiales en los que se esconden 55 toneladas de oro.
No obstante, esta cantidad de mineral aurífero no significa que coincida con el número de reservas, ya que éstas sólo se tienen en cuenta en función de la rentabilidad de su extracción.
Pese a todo, reitera el vicepresidente de Kinbauri, «los datos que tenemos nos hace aportar unas buenas perspectivas, lo que nos permitirá reabrir las minas y la planta de tratamiento en el pazo de dos años». Bailly añade que estos datos permitirán explotar los yacimientos asturianos durante, al menos, «ocho o diez años».
La empresa ya cuenta con las autorizaciones para retomar la actividad, ya que éstas fueron adquiridas en el momento en que Kinbauri compró por 3,5 millones de euros los activos de Gold Mines en Asturias.
56,9 millones de euros
De forma paralela a la elaboración de la segunda fase del plan de trabajo, Kinbauri mantiene contactos con el Principado para presentarle el proyecto empresarial que quiere desarrollar así como la inversión que tiene previsto desarrollar y el empleo que generará. Cuando en 2010 sean reabiertas las minas, Kinbauri llevará invertido en Asturias 56,9 millones de euros.
La inversión arrancó en el primer trimestre de 2007, cuando esta empresa de capital estadounidense y canadiense adquirió en 3,5 millones de euros las minas de oro asturianas de Río Narcea Gold Mines.
También el pasado año se destinaron 3,4 millones para la puesta en marcha de la primera fase de sondeos. Para la segunda, que se está llevando a cabo en la actualidad, contará con una financiación de diez millones de euros. En 2009, la inversión se elevará hasta los 18 y dentro de dos años, cuando comience la extracción del oro, se invertirán 22 millones.
En estos momentos trabajan en las minas de Belmonte y Salas 75 personas. Veinticinco forman parte de la plantilla de Kinbauri y el resto de empresas auxiliares. Además de los sondeos, estos trabajadores se encargan de las labores de mantenimiento de las instalaciones y de recuperación ambiental.
Kinbauri espera ampliar su plantilla este año hasta los cuarenta empleados y cuando las minas sean reabiertas a 150. A este número se sumarán otros cincuenta de empresas auxiliares que también trabajarán en las explotaciones mineras.
Kinbauri también tiene en cartera el desarrollo de proyectos en EE UU,Canadá y en Corcoesto (Galicia), pero El Valle-Boinás y Carlés son sus únicas minas en la actualidad. «Son nuestro principal activo», dice el vicepresidente de la empresa.

LA NUEVA ESPAÑA 11-04-08 Oviedo, Gijón y Salas acogerán charlas sobre Jaime Menéndez, «El Chato»

Salas, E. PELáEZ
Oviedo, Gijón y Salas acogerán del 15 al 23 de abril cuatro conferencias sobre Jaime Menéndez, «El Chato», el primer español que trabajó en el periódico «The New York Times».
El Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA será el escenario de una charla el próximo día 15. Seguirán al día siguiente el Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón, el día 17 el salón de actos del pabellón de La Veiga de Salas y el día 23 la Universidad de Oviedo.
Jaime Menéndez (1901-1969) nació en Sobrerriba (Salas) y con 18 años emigró a Cuba, donde colaboró en el diario «La Marina» de La Habana. Posteriormente, se trasladaría a Nueva York, donde dirigió el periódico «La Prensa», primer rotativo estadounidense en castellano. En 1932, ya en Madrid, comienza a colaborar con la II República y se convierte en director del diario «El Sol».
En el año 2006 su nieto Juan Manuel Menéndez inicia la labor de recuperar su figura. La primera de las iniciativas que toma es la organización de una exposición en el salón de actos del pabellón de La Veiga, en Salas, donde reunió fotografías y artículos publicados por Jaime Menéndez. Posteriormente, se encargaría de programar otros actos y en unos días ofrecerá cuatro charlas en tres localidades.

LA NUEVA ESPAÑA 11-04-08 Las raíces más singulares crecen en Occidente


El roble de Valentín, en Tineo, uno de los árboles más singulares de Asturias.

El busgosu, ese ser de la mitología clásica asturiana guardián de los montes de la región, era conocedor de la riqueza y diversidad del monte asturiano, donde se levantan parte de los árboles más emblemáticos y singulares de España. El Occidente es, dentro del Principado, la comarca que ha dado mayor cabida a los árboles más enigmáticos de la región. Tejos y carbayos crecen, imbatibles por el tiempo, en los concejos de Allande, Tineo, Salas e Illano. Son representantes eternos de la historia de Asturias. Ahora, el famoso carbayo de Valentín, en Tineo, acaba de ser incluido en la lista de 3.500 árboles singulares de España elaborada por la ONG Bosques sin Fronteras dentro del proyecto «Leyendas vivas».

Oviedo, Raquel LÓPEZ MURIAS
De todos los árboles que conforman la masa forestal verde y frondosa de Asturias, más de 330.00 hectáreas, los más singulares y longevos están en el Occidente. El paso del tiempo ha conseguido convertirlos en robustos y fuertes, sus raíces se han amarrado a la tierra de tal forma que ahora resulta imposible abrazarlos, pero tienen escrito en sus hojas las historias de los que algún día, muchos años atrás, se apoyaron en ellos para cobijarse o para hacer un alto en el Camino de Santiago.
Pero de todos los árboles asturianos hay uno que destaca por su singular belleza y dimensiones, el carbayo de San Valentín, que lleva más de ochocientos años arraigado en Tineo y que ahora ha sido incluido en la lista de los 3.500 árboles emblemáticos españoles elaborado para el proyecto «Leyendas vivas» de la ONG Bosques sin Fronteras. Sus diez metros y medio de perímetro en el tronco y sus más de ochocientos años lo convierten en el más antiguo de los árboles de Asturias y uno de los más singulares de España. El carbayón de Valentín, declarado monumento natural, echó sus primeras raíces antes del Descubrimiento de América; con su copa de más de veinte metros de diámetro, no hay en toda la región ningún otro árbol que consiga hacerle sombra. El carbayo es hoy, sin duda, uno de los referentes de Asturias y uno de los símbolos más característicos de la región.
Hay otros árboles en el occidente del Principado que destacan por su larga y pausada vida, son los tejos de Lago, Santa Coloma, Salas y Pastur, cuatro enormes y misteriosos ejemplares que, además, esconden entre sus troncos las más fantásticas historias de la mitología asturiana y que hoy también han sido catalogados como monumentos naturales. La fisonomía del tejo es muy peculiar, el paso de los años, que pueden llegar a rondar el mileno, no le otorga una altura característica y no superan nunca los veinte metros. El tejo o teixo es históricamente el árbol de los astures; su edad no se esconde en su tronco, que de color grisáceo y estriado no permite discernir sus años de vida, pero su larga vida ha sido siempre un símbolo que los hombres han querido hacer suyo para enfrentarse a la muerte. Por este motivo muchos de estos ejemplares se yerguen cercanos a cementerios o iglesias, como en la localidad de Pastur, en el concejo de Illano, en uno de los santuarios y centros de peregrinación más importantes de la región. El tejo de Salas también se levanta cercano a un lugar de oración, en el centro del cementerio de la capital de la villa, delante de la iglesia de San Martín. La eterna vida del tejo aporta a la tristeza del cementerio un hilo de esperanza, una referencia a la vida entre la muerte. Otro de los monumentos naturales de Asturias que engloba y da protección a una superficie de doce hectáreas es el alcornocal de Boxo, en el concejo de Allande. Se trata de una masa forestal que se levanta en la ladera sur de la sierra de Muniellos, la mejor reserva de alcornoques que se conserva en Asturias. En el año 1991 el Principado de Asturias decidió otorgar una figura de protección que pusiese en valor a todos aquellos árboles que eran por historia y por naturaleza los mayores exponentes de la riqueza y biodiversidad del monte asturiano. Así, cientos de años después de su nacimiento, la Administración tomó conciencia de las raíces más valiosas de Asturias. Más del 30 por ciento de la superficie del Principado está cubierta por bosques. Entre los millones de árboles que integran esta masa forestal hay algunos que destacan por su riqueza biológica y que, tras muchos años creciendo lentamente a la velocidad del paso de los años, hoy han sido reconocidos como parte del legado cultural y natural de la región. Hayedos, robledales, carbayeras, teixos y alcornoques son hoy la herencia de las raíces de Asturias. El espíritu del bosque tradicional y del busgosu, que pudiera pensarse perdido, aún se mantiene en pie en los troncos de estos árboles.

LA NUEVA ESPAÑA 11-04-08 Un loft para Renata

CELSA DÍAZ ALONSO
Ante la sorprendida mirada de unas cuantas aves que dormitan al escaso sol de marzo, cruza el gallinero a todo lo que dan sus patas y alas. Sin la menor consideración a la privacidad y a los importantes asuntos que allí se discuten abre la puerta donde están reunidos los altos representantes de los gallineros de Paraxes.
-¡Quiero un loft!
-¡Renata! -increpa Fermín asistido por toda su aura de autoridad- ¡Haz el favor de salir de aquí inmediatamente!
-¡Quiero un loft! ¡Lo necesito, es más, lo exijo!
Todos los allí reunidos se miran, haciendo estentóreos gestos que dan a entender a las claras que no confían demasiado en la salud mental de la pobre gallina.
-En su defecto, también me conformaría con un cubo de la innovación -dice ya más calmada. -
Pero...
-He asistido a la presentación de la isla sobre el río en los terrenos del antiguo basurero. ¡Es maravillooooso! Y claro, teniendo en cuenta mi sensibilidad artística...
-Ya, ya, Renata. Es que ahora estamos en otras cosas de alto calado político.
-¿Qué puede haber más importante que mi loft?
-La financiación de nuestro gallinero está en peligro -dice con aplomo Fermín-. Los catalanes de El Prat de la vecina intentan llevarse parte de nuestra ración de grano.
-Pues donde ya era abundante...
-Nosotros estamos abiertos al consenso -continúa inmutable-, pero defenderemos nuestros criterios con firmeza y rotundidad.
-Somos respetuosos con las discrepancias -apostilla Ramiro-, pero los intereses de este gallinero son prioritarios.
-Por supuesto, siempre desde la serenidad.
-Claro, claro...
-Entonces, ¿también peligra mi loft? -replica alarmada Renata.
-¡Pues claro que sí! -interviene Osgual, que hasta entonces no había abierto el pico- Nosotros apoyamos este ilusionante proyecto, pero ¿y la financiación? ¿Y las plusvalías? ¿Cuál es el tiempo real de desarrollo? Que luego Fermín acaba atribuyéndose todas las medallas.
-Mira que eres cargante, Osgual. Siempre metiendo cizaña para acabar apuntándote al carro. -Por cierto, ¿dónde hay que apuntarse para el viaje africano?
Esta cuestión desata tal entusiasmo entre los presentes que todos se olvidan de la financiación, el megaproyecto urbanístico, y hasta de la pobre Renata.
-¿Qué tiempo hace en Angola?
-¿Vas a llevar las bermudas?
-¿Qué tal se come en Sudáfrica?
-¿Qué funda de cresta me pondré en la recepción con el gallo de Mandela?
Renata, muerta de envidia, pregunta tímidamente.
-¿Yo puedo ir?
-¿Eres vicepresidenta o subsecretaria de algo?
-No...
-Entonces, no puedes ir. ¡Hala! A cerrar la sesión que hay que ir a hacer las maletas.
-¡Bieeeen!