16 febrero, 2010

LA NUEVA ESPAÑA 16-02-10 El acceso al polígono de La Rodriga incorporará una glorieta con desagües

La rotonda pretende evitar inundaciones en las crecidas del río Narcea






Zona en la que se hará el polígono, en Salas.
Zona en la que se hará el polígono, en Salas. lorena valdés
Salas, Lorena VALDÉS
Una glorieta «permeable». Ésta es la solución que el Ayuntamiento de Salas propone para la construcción de los accesos del futuro polígono industrial de La Rodriga. Una opción que potencia la funcionalidad de los corredores fluviales del río Narcea, tal y como marcó Confederación Hidrográfica del Cantábrico en una reunión mantenida el pasado viernes por el presidente del organismo, Jorge Marquínez, y el alcalde salense, José Manuel Menéndez. El redactor del proyecto prepara un informe que se entregará en un plazo de entre 10 y 15 días al ente hidrográfico para que de luz verde a la aprobación del plan parcial y a continuación puedan comenzar las obras del área industrial.
El regidor socialista adelantó ayer que «la glorieta de acceso al polígono se mantiene en la misma ubicación que inicialmente, en la carretera AS-16 que une Cornellana con Pravia. Lo que varía en la nueva propuesta es la estructura de la glorieta. Se optará por una especie de glorieta-puente que permitirá el paso de las aguas de los corredores fluviales en caso de que sea necesario para impedir posibles inundaciones».
De esta forma se salva el último escollo que mantenía en compás de espera el desarrollo de esta zona industrial con una superficie industrial neta de 141.000 metros cuadrados. El Alcalde salense se mostró optimista y manifestó: «Es posible que si todo sale como esperamos las obras del polígono puedan comenzar la próxima primavera».

http://www.lne.es/occidente/2010/02/16/acceso-poligono-rodriga-incorporara-glorieta-desagues/873835.html

LA NUEVA ESPAÑA 16-02-10 El despertar del occidente asturiano


El movimiento ciudadano a favor de Pepe el Ferreiro como aldabonazo






LUIS ARIAS ARGÜELLES MERES
Será posible que la destitución tan injusta como inexplicable de Pepe el Ferreiro sirva como aldabonazo para que la sociedad asturiana en su conjunto tome conciencia de lo que está sucediendo en el occidente de Asturias y sienta que esta parte de nuestro territorio es algo que a todos nos incumbe y pertenece? ¿Acaso es necesario esgrimir argumentos para convencer a la ciudadanía de que el monasterio de San Salvador de Cornellana y el río Narcea, por poner dos ejemplos entre otros muchos, forman parte no irrelevante del patrimonio común? ¿Acaso se desconoce el estado en que se encuentra el río, cada vez con más vertidos y menos salmones, así como el aspecto ruinoso que presenta un monasterio cuyas partidas económicas para su rehabilitación, parece ser que aprobadas, no acaban de llegar? ¿Acaso se ignora que de unos años a esta parte las agresiones medioambientales están aquí a la orden del día? Y, lo que es más importante, ¿tan difícil es caer en la cuenta de que la defensa del patrimonio cultural y paisajístico de estas comarcas tiene que ser llevada a cabo por el conjunto de Asturias, pues de no ser así los destrozos serán tan irreversibles como irrecuperables?
Se permiten el lujo de alarmar a todo el suroccidente de Asturias con unos planes para el Hospital de Cangas del Narcea que abren interrogantes más que serios sobre su futuro. Nadie pone freno a una invasión de parques eólicos que llevó a algún Alcalde a alzar la voz en contra. Las infraestructuras en marcha sufren retrasos continuos y, quizás, el caso más sangrante de todos es el tramo Grao-Doriga de la autovía de la Espina, cuyo enlace no sólo está sin hacer, es que ni siquiera se sabe por dónde se va a habilitar, y eso que el candidato in péctore del PSOE al Gobierno de Asturias aseguró en diciembre en Cangas del Narcea que estaría listo en abril. Se trata del tramo que evitaría la Cabruñana. Mal empieza, don Javier, con sus promesas por estos lares.
Me llamó mucho la atención que el actual alcalde de Grandas de Salime, uno de los principales artífices de la destitución del Ferreiro, dijese que la gente que se concentró en Grandas tras esa tremenda cacicada era en su mayor parte foránea. ¡Cráneo privilegiado el de este buen señor, que diría el personaje valleinclanesco! Pero ¿es que hace falta ser un genio para llegar a la conclusión de que el Museo Etnográfico de Grandas es patrimonio común de toda Asturias? ¡Cráneo privilegiado el de este señor, que afirmó que ningún empleado debe criticar a su empresa! Es decir, que hay alcaldes y politiquillos que piensan que son incuestionables, que no admiten la crítica y que además consideran, a lo que se ve, que los ayuntamientos no son una institución de la ciudadanía, sino su propio cortijo. ¡Toma socialismo! ¡Toma democracia!
Lo que acaba de hacerse contra Naveiras es atacar a alguien que plasma uno de los valores más importantes en el sentir y en el pensar de esta tierra. Se trata de ensañarse contra un ciudadano que representa lo que en estos lares se conoce como ser un Paisano con mayúscula. Y eso sí que es imperdonable, hasta para los más dóciles.
Tras enormes embestidas al paisaje, alguna de las cuales no culminó, como la de Salave, por la oposición ciudadana, o como las pretensiones de minas a cielo abierto en Tineo por parte de don Victorino Alonso, que fueron frenadas el año pasado por el coraje de su alcalde, culminaron sus agresiones contra el paisanaje en la persona de Pepe el Ferreiro.
Algo se está moviendo en el occidente de Asturias para que 128 profesores de la Universidad de Oviedo estampen su firma pidiendo la readmisión de Pepe el Ferreiro al frente del museo de Grandas. Y algo, mucho, tendrá que moverse para que el tesoro paisajístico de estas comarcas del occidente asturiano deje de estar en venta, a muy bajo precio, además, y eso que nos gobierna la izquierda plural y transformadora.
Esa IU que no sale del Gobierno ni con agua hirviendo, y que, sin embargo, en la persona de doña Laura González, tenga la desfachatez de fotografiarse al lado de Naveiras, aunque, eso sí, su idolatrada hija Noemí no abandone la Consejería de la que es titular. Esos Verdes, también coaligados con Areces, que no se sonrojan por lo acontecido en el valle de Carondio. Esos Verdes que apoyaron a IU en Grado, que en la pasada legislatura aprobó en la localidad Santa Marina la famosa subestación a la que sus vecinos se oponen frontalmente.
En el occidente de Asturias se constata que, para desgracia nuestra, no es la izquierda quien asume la defensa de sus tesoros medioambientales, ni tampoco la puesta en valor de su patrimonio artístico y cultural. En el occidente de Asturias se tiene el pleno convencimiento de que esta batalla por la dignidad que le toca librar a una población envejecida sólo podrá tener posibilidades de éxito cuando Asturias en su conjunto se vea implicada en su devenir.
Resulta desolador que los tesoros paisajísticos y culturales de estas comarcas tengan que defenderse no sólo sin contar con el apoyo de los políticos de la llamada izquierda de siglas, sino también en algunas ocasiones en contra de ellos. Pero, al mismo tiempo, es esperanzador ver que cada vez son más los ciudadanos e instituciones de esta tierra que están dispuestos a luchar para que estas comarcas puedan seguir sobreviviendo a muchas adversidades, entre ellas, las de no pequeña parte de sus políticos.
Reivindico con este artículo el clamor de que el occidente de Asturias también existe y sobrevivirá si todos lo sentimos nuestro, que lo es.

http://www.lne.es/opinion/2010/02/16/despertar-occidente-asturiano/873980.html

LA NUEVA ESPAÑA 16-02-10 El gallo y el pterodáctilo

Una fábula sobre la edición de caras publicaciones autopropagandísticas que los ayuntamientos financian con dinero público

Celsa Díaz Alonso
El gallo y el pterodáctilo   Fermín, melancólico y meditabundo, contemplaba la nieve caer a través de la ventana dejando que sus pensamientos de gloria y triunfo volasen más allá del pequeño gallinero. Después de mirar y admirar, oler, tocar y leer las elegantes ediciones de los folletos propagandísticos de algún Ayuntamiento fronterizo, bizqueaba de envidia. Si con la que está cayendo él hiciera lo mismo en Paraxes, las consecuencias serían nefastas: su cargo e, incluso, su integridad física podrían peligrar. «Las gallinas son mucho más brutas e incivilizadas que los humanos» -pensaba con pelusa rabiosa-. Ese papel brillante de alto gramaje, las fotos a todo color de coches, maquinaria, inauguraciones, eventos y pintorescos rincones de la villa le hacían soñar con nuevas experiencias que le harían llegar al éxtasis político y personal. Pero era su incapacidad para la redacción de los textos introductorios saludando a la población lo que más hería su orgullo personal. Sus homólogos humanos habían puesto el listón demasiado alto y Fermín, aun siendo patológicamente inmodesto, se veía incapaz de desarrollar veladas alusiones a las teorías antropológicas más modernas; la biología, la geología y la paleontología no eran su fuerte, y nunca había leído ni un solo texto de sociología ¿Contaría para este reto con la ayuda de su equipo habitual? -se preguntaba mientras los copos iban formando un ligero manto blanco sobre el paisaje parajeño-. Los conocía demasiado bien para hacerse muchas ilusiones, pero entre todos? De repente le vino al caletre la imagen de Jaime de Marichalar: por no haber sabido cuidar los detalles había pasado a ser un don nadie, un sujeto sin pasado ni futuro, cuya imagen, como si de una depuración soviética se tratara, desaparecería del imaginario popular. No estaba dispuesto a ser víctima del olvido y de la ingratitud. «No me importan las consecuencias. ¡Nunca se dijo nada de los cobardes!», peroraba poco después ante un pequeño grupo de fieles admiradores, «No pienso renunciar a la publicación de los grandes logros anuales en el devenir de la República por nimias contingencias cuya solución está al alcance de nuestras alas. Utilizaremos las múltiples fotografías que dejan constancia de nuestros hitos. El dinero no es problema: retrasamos por enésimo año el asfaltado de los gallineros secundarios».
Su equipo habitual sabía que esta medida iba a resultar impopular, pero el Gallito de la Quintana los convenció de que el gasto estaba justificado: era un argumento de peso para ganar las elecciones que así, a lo tonto, estaban a la vuelta de la esquina. «Puñetera democracia», -pensó-. Y aunque no lo confesase públicamente, en su fuero interno estaba seguro de que la constancia escrita de sus exitosos resultados engrandecería su nombre para la posteridad.
-Para empezar podemos aludir a los remotos tiempos en los que los pterodáctilos sobrevolaban estos valles -comenzó Fermín sin disimular el orgullo por haber descubierto a los que erróneamente creía antepasados de las aves.
-¿Qué pintan aquí esos bichos asquerosos? -exclamó Ernesto sin poder disimular su desprecio por los que consideraba sabandijas escamosas. -Comencemos con nuestros gloriosos antecesores, los arqueópterix.
-Los últimos estudios indican que el velocirraptor sería nuestro eslabón perdido -sorprendió Jacinto, provocando una encendida discusión paleontológica que se prolongó durante horas sin que se llegase a ningún acuerdo.
Incapaz de poner orden, viendo que sus fieles colaboradores no iban a resultar buenos asesores en este trance, y con la moral alta a pesar de los contratiempos, Fermín se encerró durante horas en su despacho a redactar en soledad. Siguiendo su intuición habló de pasados remotos y futuros prometedores, de progreso y de ideales inalcanzables pero cercanos por ilusionantes. Satisfecho con los resultados, envió a imprenta el que se iba a convertir en el texto político de referencia para la historia de Paraxes. Expectante espera el resultado y las reacciones que sus palabras provocarán este año en sus súbditos. -«Huy, ciudadanos, siempre se me olvida»

http://www.lne.es/opinion/2010/02/16/gallo-pterodactilo/873970.html