28 agosto, 2008

EL COMERCIO 28-08-08 La Comarca Vaqueira contará este año con más de 564.000 euros de presupuesto

S. R. LA ESPINA
La Mancomunidad de la Comarca Vaqueira dispondrá este año de más de 564.000 euros para ejercer su labor. El Boletín Oficial del Principado (BOPA) publicó ayer el anuncio de aprobación definitiva del presupuesto general de la entidad, que, con sede en la localidad salense de La Espina, comprende los municipios de Salas, Cudillero, Tineo, Valdés y Allande.
La relación de gastos que se detalla avanza unas inversiones en bienes y servicios por un valor de 333.379 euros. Por otra parte, el listado de gastos previstos reserva una partida de 50.000 euros para el personal y otros gastos corrientes y los gastos financiaron de la Comarca Vaqueira ascenderán a 1.200 euros.
El boletín regional, por otra parte, recogía también la publicación de la relación de los puestos de trabajo de la agrupación para este ejercicio, en el que la Mancomunidad dispondrá de los servicios de un nuevo asesor técnico.

LA NUEVA ESPAÑA 28-08-08 Salas sin fiestas


Salas, sábado, 23 de agosto, hora del vermú. Aparco el coche en la avenida de Galicia. Tras la lectura del último artículo de Celsa Díaz en este periódico, «Robespierres botánicos», me temo lo peor. Sé que alguien decidió talar árboles centenarios en el parque Carmen Zulueta y soy consciente de que no me espera una experiencia grata. En efecto, el aspecto que presenta el parque es desolador. Árboles que ya no están, maleza y abandono. En pocos minutos rescato imágenes de mi infancia en los columpios y en los alrededores del estanque, con el Nonaya al fondo. Aquel parque, que fue puro romanticismo, que era un lugar «atopadizo», ya no existe, es como si le hubiesen arrancado, desaprensivamente, las entrañas. ¿Tan difícil era conservar aquello? ¿Tanto cuesta imaginar el desgarro que semejante barbaridad iba a producir en todos aquellos que sentimos ese parque como uno de los testigos de nuestra infancia? ¿Existen argumentos que puedan justificar este «parquicidio»?
Tengo, sin embargo, la impresión de que lo que más preocupa y ocupa en la villa es la no celebración de las fiestas que, según creo, hubieran tenido lugar en el penúltimo fin de semana agosteño. Se diría que no se ha reparado aún lo suficiente en el aspecto que presenta el parque. Salas está en obras, despanzurrada, y esto que les digo forma parte de un todo que un día presentará su faz remodelada, sólo Dios sabe cómo.
Tanto el PP como IU han cargado las tintas contra el equipo de gobierno del municipio, mientras que éste dice haber hecho cuanto estuvo en su mano para que se crease una Comisión de Festejos que tendría una importante dotación económica con vistas a organizar unas fiestas por todo lo alto. Nos hemos perdido la plateresca prosa con que el Alcalde nos vino deleitando año tras año en el programa festivo.
¿Es éste el problema más acuciante que tiene la capital del municipio salense con las incógnitas que hay planteadas acerca de explotaciones de canteras, como es el caso de Biescas? ¿Y qué decir de los plazos desconocidos de la autovía de la Espina? ¿Y qué pensar del descontento que hay en las localidades afectadas por el cambio de la variante que iba a hacerse en el Llanón? ¿Y qué valoración hacemos al constatar que hay pueblos que no sólo no tienen saneamiento, sino que ni siquiera se sabe cuándo se va a hacer, si es que algún día se realizarán esas obras?
Sin embargo, hay algo que no debemos perder de vista. Durante muchos años, fue el Ayuntamiento quien se encargó de la organización de las fiestas del Bollo en Salas. Es decir, que la llamada sociedad civil hizo de convidado de piedra. Si al cabo de una etapa que ya supera ampliamente la década, se le dice al pueblo llano que se haga cargo de los festejos creando una comisión ad hoc, no es en modo alguno sorprendente que haya reticencias y dudas que vienen dadas no sólo por la falta de experiencia, sino también por la ausencia de implicación en algo en lo que se sintieron ajenos.
Es decir, lo que aquí hay es la prueba inequívoca de una sociedad civil que no se siente copartícipe de la vida pública, que vino estando, casi exclusivamente, en manos de los políticos. Y tal cosa va más allá del lamento más o menos generalizado por la no celebración de las fiestas en este año 2008.
Como escribí hace aproximadamente un año, a mí me hubiera gustado que algún devoto, no ya de Frascuelo y de María, siguiendo el poema machadiano, sino del vino peleón y del bollo con chorizo, además de la rifa de la xata, se encargase de organizar las fiestas del Bollo, aunque fuese con la filosofía de los coros y danzas del régimen anterior con el que tanta implicación tuvo algún personaje muy entusiasta de estos parajes. Pero no vi cumplida mi desiderata.
Y no puedo no preguntarme cómo será recordado este 2008 en Salas. ¿Acaso como el año del «arboricidio»? ¿Acaso como el año en que, a pesar de celebrarse el 400.º aniversario de la fundación de la Universidad de Oviedo por parte de Valdés-Salas, la villa no acogió actos de relieve sobre su personaje histórico más importante, ni fue sede de congresos sobre la vida y obra del inquisidor general que le hubiesen dado un realce que nos perdimos? ¿Acaso como el año en que la asignación presupuestaria para la rehabilitación del monasterio de Cornellana sufrió una mengua importante? ¿Acaso como el año en que dos tramos de la autovía de la Espina que pasan por este concejo carecen de plazo de ejecución? Y también cabe preguntarse si, ante todo esto, los partidos de la oposición tenían y tienen propuestas concretas.
Pero que no cunda el pesimismo. Aunque no haya habido fiestas, ocasiones tendremos de divertidas reuniones con tambor y gaita. Como escribió Caballero Bonald, «somos el tiempo que nos queda». Y toca disfrutarlo. Y bailar.
Lo que pasa es que en ese tiempo que nos queda el parque Carmen Zulueta, tal y como lo conocimos, sólo será un recuerdo.
¡Ay!